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Cristina Gil: “Salir de una relación de dependencia a emprender por cuenta propia fue muy difícil, pero hoy soy feliz”

Viajé por Europa y conocí muchos lugares de ensueño. Al llegar a cada lugar, podía ver su historia y sus costumbres. Quizá eso es lo que me motivó a crear El Retoño, un lugar donde se revaloriza el entorno natural, nuestra cultura y comidas.

¿Cómo fue que surgió la necesidad de emprender y dejar de hacer un trabajo que no te satisfacía?

Viajé y conocí un montón de lugares. A cada lugar donde llegaba sentía que me recibían de una manera muy cálida. Trabajé en turismo y empresas aéreas lo que me permitió viajar y conocer infinidad de lugares de ensueño. Conocí culturas diferentes y me nutrí mucho de esas experiencias. Sin embargo, en cierto momento, si bien mi trabajo tenía muchas cosas positivas, comencé a sentirme infeliz con lo que estaba haciendo. Así que después de mucho tiempo y de un proceso largo de idas y vueltas, decidí dejar el trabajo en relación de dependencia para emprender por cuenta propia. Fue muy difícil pero viendo el diario de hoy, me siento muy feliz de haber tomado esa decisión.

¿Qué lugar, de los que conociste, te inspiró para crear El Retoño, una casa de té en medio de la naturaleza rural?

Me inspiré mucho en los pequeños pueblos de España, Italia y Reino Unido. Estuve viviendo un año entero en Inglaterra, que tiene una cultura ancestral en todo sentido. Cada pueblo de esos países de Europa tiene una historia fascinante, raíces ancestrales y una cultura particular llena de detalles inspiradores. Todas esas vivencias que sentí en mi recorrido por Europa fue lo que me motivó a crear quizás El Retoño, una casa de té donde se potencia lo regional, la buena comida y nuestra cultura nacional.

¿Qué opciones diferentes o particulares ofrece El Retoño para los turistas nacionales e internacionales?

El Retoño se encuentra cerca del Pueblo de Uribelarrea (Partido de Cañuelas, provincia de Buenos Aires). Es un pueblo que está a 82 Kilómetros de Buenos Aires que se caracteriza por la cerveza artesanal y las picadas. Lo visitan los lugareños y muchos turistas de la ciudad de Buenos y todo el país.

En el Retoño ofrecemos pastelería casera. Además ofrecemos productos orgánicos de nuestra huerta agroecológica. La vajilla y utensilios de cocina los fabrican artesanos de la zona. Otros artesanos crearon y diseñaron nuestra mantelería llamada Magnolia, realizada con teñido natural de las telas y con bordado a mano. También, acá cerca hay una chacra de quesos que los utilizamos para hacer nuestros scones caseros. La elección de productos de buena calidad le suma valor a nuestras opciones gastronómicas.

¿Podrías decirnos de qué se trata esa huerta agroecológica?

La huerta agroecológica tiene plantaciones de verduras de estación. La tierra tiene un tratamiento especial porque no utilizo químicos ni productos tóxicos. Alrededor de la huerta se dan charlas sobre comida orgánica y los turistas pueden comprar los productos que cultivamos.

Me gustaría que les contaras a nuestras emprendedoras ¿cómo fue el comienzo de tu emprendimiento?

Les cuento. El primer día, para la inauguración del Retoño hice churros. Me ayudaron mis amigos, hermanos y cuñados pensando que vendría mucha gente, por lo menos los habitantes del pueblo donde había hecho mucha publicidad. Sin embargo fue un fiasco porque no vendí nada. Tuvimos que comernos todos los churros nosotros. Me acuerdo que una amiga que es muy caradura paraba a los autos del pueblo para que los probaran, pero nadie pagó por comerlos.

Es gracioso porque en el pueblo estallaban los lugares de gastronomía y yo en mi casita de té sólo tenía tres mesas ocupadas. Así que muchos me aconsejaban que pusiera una parrilla en lugar de una casa de té. Yo me mantuve firme y con el tiempo los churros se hicieron conocidos y El Retoño se fue haciendo cada vez más popular.

¿Cómo describirías El Retoño?

Cuando uno se acerca, transita por una calle de tierra con grandes arboledas y en una esquina descubren una casa típica de campo. Al entrar, podrán encontrar una decoración de una época pasada. La gente entra y entre ellos se preguntan “¿te acordás de esto?”. Al salir de la casa se puede apreciar el parque donde hay un jardín muy grande y desde allí pueden observar la huerta. Es una casa de té campestre que ofrece una experiencia hermosa.

 

Cristina Gil

Creadora de la casa de té campestre y huerta agroecológica El Retoño, ubicada en Uribelarrea, partido de Cañuelas, provincia de Buenos Aires.

 

Fragmento del programa de radio de WexWe Emprendedoras, emitido el día 12 de septiembre por Radio Rivadavia AM 630.

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